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RIESGOS EN LA CALLE

A mí me pisó un colectivo. Yo había subido y le pedí que me llevara. El tipo me dijo que no. Yo bajé y antes de que bajara bien, cerró la puerta. Me agarró el pie. Me arrastró un poco pero pude zafar. Y el tipo salió rápido con el colectivo. Era un José C. Paz. Estuve como una hora tirado. Un amigo mío avisó a los de la salida de la línea que estaba ahí cerca, y me fueron a buscar. Yo recién había salido de bailar.

(Jonatan, 13 años, Congreso)

Una vez yo estaba en un paso a nivel y el tren venía no por donde tenía que venir. Yo estaba distraído. Y un viejito me tiró fuerte para atrás y me sacó de la vía y el tren pasó justo por ahí. El problema de estar en las vías es que nunca sabés si no te van a pasar por encima.

(Marcos, 18, Once)

Un día la cana me confundió con otro pibe que había entrado a robar y me metieron en un patrullero. Eran cuatro que me pegaban. Y me decían que devolviera las cosas y que confesara. Pero yo no era.

(Pablo, 16, José C. Paz)

Ayer me maté de frío. Me subía arriba de los trenes y me bajaban a cada rato y me pegaron una patada porque no me quería bajar. Durante la noche y la madrugada, tren que me subía, tren que me dormía. Y si los tipos me agarraban, me bajaban. Hasta que se hicieron las ocho de la mañana y dije "Yo me voy al CAINA".

(Miguelito, 14, Retiro)

Me chocó un colectivo. Me quedé en la calle, por el susto, no más. Y después salí corriendo porque el el colectivero bajó para pelearme. Fue un susto, no más.

(Diego, 14, Once)

Lo más feo es dormir en la calle. Porque hay pibitos chiquitos y hace frío. Los pibes se enferman, después quién los lleva al hospital. Llueve y se mojan. Por eso nadie quiere estar en la calle. Todos quieren estar en un lugar, pero que no sea un colegio si no un lugar para estar.

(Natalia, 14, Once)

Lo peor fue la primera vez que me drogué. Yo había probado una pasta y me re-marié. Me caí en la plaza de Retiro. Sentía que me moría. Era feo como sensación. Estaba solo y no podía hablar, nadie me escuchaba. Después de un rato se me fue pasando. Me levanté y me fui. Eso fue la primera vez que me drogué. Después fue lindo.

(Luis, 14, Retiro)

Cruzando la calle con mi hermanito, vino un coche y me chocó. Me tiró. Después no pasó nada. Me levanté y lo insulté. Pero una en ese momento siente miedo. Porque no sabe si queda viva o se muere.

(Jessica, 14, Once)

Yo no. Nunca. Y mirá que me pasaron cosas. Pero nunca sentí que me moría. Vaya a saber por qué.

(Ismael, 16, Once)

En Grand Bourg yo estaba fumando con un amigo y viene un patrullero. Se dieron cuenta. Nosotros salimos corriendo. Yo corrí y salté una pared. Escuché como unos disparos. No sé si eran, pero ahí pensé que me mataban. No sabés lo que es eso. Pero pude seguir corriendo y zafé.

(Juan Enrique, 14, Munro)

Casi me agarra un colectivo. Yo iba para Once y crucé la calle. Si el colectivo no frena, me agarra. Cómo se puso el colectivero. Yo sentí un sacudón y el corazón que me hacía toc-toc. Yo sentí que ahí me podía haber muerto. Y eso que estaba bien: ni dado vuelta ni nada. Ahora siento que me puede volver a pasar y me da miedo.

(Miguel, 15, Once)

"Una vez en Ramos Mejía estábamos con un pibe esperando un colectivo y viene un coche y el tipo nos dice que subamos. Nosotros, como boludos, subimos. Arriba el tipo se hizo el vivo. Saca un cuchillo grande y nos amenaza. A mi amigo lo obliga a que, bueno, se la chupe. Y después lo largío en el puente de Liniers. Y después me quiso agarrar a mí, pero yo, despacito, abrí la traba y salté. El coche estaba andando. Después lo encontré a mi amigo. Estaba llorando. Esto fue hace mucho tiempo. Los dos tendríamos unos siete años."

(Chino, 14, Once)

Un pibe me quiso robar. Era un pibe un pibe de la calle, como yo. Me le resistí. Me tiró una chapa y cortó acá. Y después vino otro con un cuchillo y me cortó la mano. Después salieron corriendo. Pero las zapatillas no me las sacaron.

(Gabriel, 13, Lezama)

Yo había fumado un porro y había tomado mucha cerveza. Me empezó a doler el estómago, la espalda, todo el cuerpo. Yo no daba más. Decía ¿ahora qué hago? Yo estaba esperando el tren para Moreno. Cuando vino, me subí como pude. Me senté y me quedé dormido. Cuando me desperté eran como las seis de mañana. Ya me sentía mejor. Pero esto me quedó y ahora no me drogo mucho. Solamente cuando me invitan.

(César, 16, Once)

"Un día estábamos con los pibes de Once: yo tendría unos ocho años. Resulta que abajo, en la estación, hay como un sótano que es como el depósito de todo. Yo y otros pibes bajamos por el ascensor para ver. Un tipo nos dijo que no bajemos porque había seguridad. Ahí guardan la plata. Nosotros no sabíamos. Empezamos a hacer lío. Había coches estacionados, jodíamos. De golpe vimos guita, un montón de plata en una mesa. Y uno se tentó y la agarró. Salió un tipo con una nueve milímetros y le disparó. Fue un tiro de advertencia, a la pared. Yo me quedé paralizado. Mi amigo me agarró para que corriéramos. Y yo no quería porque era peor. Nos mataban a todos. Nos tiramos al piso. Empezaron a salir tipos armados del depósito. Nos pusieron con las manos en la nuca, contra la pared. A mí, que era el más chico, me hicieron sentar en el piso. Llamaron a la policía. Nos revisaron todo, con dos testigos. Después fuimos a parar a la comisaría. A mí me pegaron un par de cachetazos y me soltaron. Otros quedaron enganchados porque tenían captura."

(Leandro, 13, Once)

Me caí en una alcantarilla. Yo estaba mirando a ver qué se veía y me refalé y me caí para abajo. Había como caminos a los costados y había una escalera. No me golpeé mucho, pero de ahí el río estaba a una cuadra. Mirá si me chupaba el río. Y te da miedo porque no sabés y estás solo.

(Ivan, 14, Boca)

La policía me pegó. Yo había robado un desodorante y la cana me agarró y me pegaron. Me dolió. Todo por un desodorante. Si al final me lo sacaron.

(José, 13, Retiro)

Lo peor de todo es el hambre. Se te pone toda la boca amarga. Es re-feo. Te agarra hambre y desesperación. Encontrás un pan duro y te lo comés. Si no te vas poniendo cada vez más flaquito, más flaquito y te morís con angustia, digamos.

(Damián, 12, Retiro)

El riesgo mayor es para los pibes chiquitos. Los pueden convencer, les pueden hacer la cabeza, y usarlos para la prostitución, para robar. Manipulearlos como quieran. Además los chicos no tiene límites cuando se drogan. Cruzan la calle sin ver porque están flasheando.

(Juan, 18, Irigoyen)

Una vez le metieron un tiro a un amigo mío en el pie. Era una venganza. Yo salí corriendo, pero fui a llamar a la ambulancia.

(Oscar, 17, Barracas)

Un día me flasheé mal y me pisó un coche. Me quebró una pierna. Todavía tengo el empeine abierto porque me saqué el yeso. Me jodía andar con yeso. Me lo saqué a los dos días. A lo mejor yo soy mi propio riesgo.

(Carla, 18, Once)

"Un día yo estaba en la calle porque me fui de mi casa y después en Constitución empecé a pedir monedas y después una gente grande que era buena me llevó a la casa y me dio de comer y me dio plata y yo no me quise quedar y me fui y con esa plata y con lo que ya tenía yo me compre un jogging y después me tomé el tren para dormir toda noche. Entonces me puse el bolso con la ropa como almohada y me dormí y un policía me despertó porque yo a veces me orino cuando duermo y me había orinado y cuando me desperté veo que me habían abierto el bolso y me habían robado y yo me puse a llorar. Entonces el cana, que no era malo, me dijo que no importaba y me consoló."

(Víctor, 12, Hogar Piedralibre)

¿Querés que te cuente lo peor? Cuando me violaron. Fueron tres. Yo estaba sola. Fue horrible. Mejor no cuento más.

(Stella, 18, Conti)

"En Espeleta, la otra vez me laburaron a mí y a un amigo. Nosotros estábamos fumando. Eran las doce de la noche. En eso vienen unos pibes que yo conocía de Constitución. Nos dicen "Che, ¿nos convidan?" Y nosotros, todo bien. De golpe uno saca un fierro y nos dice que le demos todo. A mí me sacaron los documentos. Pero al otro, peor: la campera y el reloj. Se ve que la campera era lo que estaban queriendo. Yo no lo podía creer. ¡Nos laburaban a nosotros! A mí me metieron un caño en la nuca. Yo pensé "Me matan". No. Nos dijeron: "Corran". Qué decís, gil. ¿Yo correr? Salimos caminando normal y doblamos. Después, lejos, escuchamos tres tiros. Parece que los pibes se pelearon por la campera de mi amigo. Era de ésas lindas, grandes. Cuando escuchamos los tiros, nosotros salimos corriendo."

(Gastón, 18, Conti)

A mí, mal que mal, no me pasó nada. Lo común, no más. Que te golpean en la calle, un coche que te pisa, fracturas, la policía que te da un par de cachetazos.

(Sebastián, 17, Patro)

Yo tengo miedo a veces, cuando estoy solo y estoy en la ranchada, abandonado. Me parece que algo va a pasar. Si tengo fuego, prendo un bollo de papeles. Si no, salgo corriendo. No sé por qué.

(Leandro, 12, Retiro)

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