Página 12, Buenos Aires, 28/9/05
Chicos humillados
“En el Instituto de Menores Borches, de Otamendi, hay internados
chicos de uno, dos, tres años. Sin juguetes, sin libros. Están en prisión sin
haber cometido alguna falta. En esta situación hay tantos chicos en el país”,
denunció la diputada nacional María Elena Barbagelata. El caso, junto a otras
situaciones de violencia contra niños, fue expuesto ayer en el salón San Martín
de la Legislatura porteña, donde se celebró el Día de la No Violencia en las
Escuelas. Allí, chicos de la primaria Uriburu, la Técnica Nº 8, la Técnica Nº 15
y el Liceo Nº 3 ofrecieron una representación teatral para plasmar la
problemática vinculada con sus derechos. Luego, varios especialistas
funcionarios y legisladores analizaron la aplicación actual de los derechos
infantiles. Los expositores indicaron que “se tiene que hacer cargo el Estado”,
y pidieron la derogación de la ley de Patronato y la sanción de una legislación
adecuada a la convención de los Derechos del Niño. Barbagelata (socialista,
integrante de la Comisión de Población y Desarrollo Humano) consideró que desde
los organismos estatales “damos respuestas aisladas. Quedamos a mitad de
camino”. También dio cuenta de que en el instituto San Martín “había cuatro
chicos encerrados en una habitación de dos por dos. Su único mobiliario era un
banco. Ni siquiera para comer salían. El director del instituto dijo que los
tenía así porque ‘necesitaba herramientas para hacer valer la disciplina’. Mal
podemos tratar de abordar una solución si no nos replanteamos estos temas”. Para
la legisladora, “la ley de Patronato permite estas cosas. Derogarla es una deuda
con los chicos. Además, ellos tienen que conocer sus derechos para poder
defenderlos”. A su turno, la subsecretaria de Educación porteña, Flavia
Terigi, consideró que “la sociedad responsabiliza a la escuela, pero en ella se
reproducen situaciones que vemos y criticamos fuera de ella. Antes, lo más
natural del mundo era que el maestro humillara a sus alumnos. Pero las
sociedades van cambiando. Para cambiarla se necesita participación, debate,
argumentación”. Por su parte, la diputada porteña Soledad Acuña, presidenta de
la Comisión de Niñez, Adolescencia y Familia, evaluó que “la violencia es mucho
más profunda de lo que muestran los diarios. La falta de trabajo provoca
quiebres en las reglas de convivencia. Hay familias sin vínculo grande. El
Estado tiene que dar una respuesta efectiva. Yo me hago cargo como legisladora”.
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