Página 12, Buenos Aires, 24/11/05
Ser adulto a los 18
El Senado aprobó el proyecto que baja de 21 a 18 la mayoría de edad, lo que
implica la posibilidad de casarse, salir del país o abrir una cuenta bancaria.
Ahora el tema pasa a Diputados.
Desde ayer, los adolescentes están más cerca de la mayoría de
edad. El Senado dio media sanción al proyecto de ley que reduce de los 21 a los
18 años la posibilidad de casarse, manejar una cuenta bancaria o viajar al
exterior sin autorización de los padres. Es decir, adquirir la mayoría de edad
plena. La iniciativa que ahora deberá ser discutida por la Cámara de Diputados
es un viejo reclamo de todos los especialistas y organizaciones que trabajan en
el tema de infancia y adolescencia. “Hay dos millones de jóvenes que en este
momento pueden elegir un gobierno y revocar su mandato, o antes fueron a la
guerra, pero no podían ni pueden alquilar un departamento o cruzarse al Uruguay
–argumentó el senador socialista santafesino Rubén Giustiniani, autor del
proyecto–. Esto es una deuda pendiente de larga data en el Parlamento con los
jóvenes de nuestro país. Desde la reforma de la Constitución nacional del año
1994 se ha transformado en un incumplimiento constitucional que debe ser
subsanado.” El proyecto, que modifica el Código Civil, fue aprobado con 51
votos a favor y uno en contra: el del peronista jujeño Guillermo Jenefes, quien
no explicó el porqué de su negativa. La iniciativa de Giustiniani también fue
firmada por los senadores Marita Perceval (PJ), los radicales Mario Losada,
Gerardo Morales y Norberto Massoni, la frepasista Diana Conti y el representante
del Partido Nuevo cordobés, Carlos Ro-ssi. Si bien hubo varios proyectos
similares en los últimos años en el Congreso, nunca una iniciativa de ese tipo
había llegado hasta la instancia de la media sanción. De acuerdo con el
proyecto, “toda disposición legal que establezca derechos u obligaciones hasta
la mayoría de edad debe entenderse hasta los 18 años, excepto en materia de
previsión y seguridad social, en que dichos beneficios se extienden hasta los 21
años”. Esto significa que pese a la reducción de tres años para ser considerados
adultos, los padres seguirán obligados a la manutención, educación y
esparcimiento, vestimenta, asistencia y gastos de enfermedad de sus hijos hasta
los 21 años. También las obras sociales de los padres estarán obligadas a
brindar el servicio a sus hijos hasta los 21. De aprobarse el proyecto en la
Cámara baja, los jóvenes de 18 serán declarados mayores de edad y podrán ejercer
una profesión y administrar libremente los bienes adquiridos por su trabajo y
“estar en juicio civil o penal por acciones vinculadas a ello”. Al cumplir 18
años podrán, entre otras cosas, casarse, salir del país sin autorización de sus
padres, abrir un negocio, disponer de los bienes adquiridos con su trabajo y
alquilar un inmueble. “Es una buena noticia, es un proyecto en discusión
desde hace años –destacó María Elena Naddeo, titular del Consejo de Derechos de
Niños, Niñas y Adolescentes de la ciudad de Buenos Aires–. Todos los
especialistas en infancia, en derecho civil y en derechos de los niños lo
venimos impulsando. Los chicos ya tienen una determinada cantidad de
responsabilidades que no se compadecen con la denegación de las plenas
responsabilidades civiles y comerciales.” Naddeo señaló que “la propia
Convención Internacional de Derechos de los Niños establece esa pauta, cuando
considera niños y adolescentes a las personas menores de 18 años. La misma ley
de protección integral a niños y adolescentes, recientemente sancionada en el
Congreso, también plantea los 18 años. Es decir que hay una contradicción
legislativa que este proyecto viene a subsanar”. –¿Los chicos no pierden
algún derecho al alcanzar la mayoría a los 18 años? –Lo que siempre se
planteó son la responsabilidad alimentaria de los padres y el tema de las obras
sociales. Este proyecto contempla esos puntos, así que no veo objeciones.
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