Clarín, Buenos Aires, 23/9/05


Sancionan a 11 guardias por permitir una fuga de menores

Fue el mayor escape en la historia del instituto. Ocho menores no tuvieron problemas en superar los sistemas de seguridad, incluido un muro de cinco metros de alto. Creen que hubo "zona liberada".

Por Fabián Debesa

Es el centro de alojamiento de menores con los mecanismos más rigurosos de seguridad, pero una noche quedó a manos de los internos. Así se registró la mayor fuga en la historia del Instituto Almafuerte. Las autoridades bonaerenses atribuyeron el episodio a una "negligencia severa" de los celadores y por eso 11 de los 12 agentes que estaban de guardia fueron sancionados sin sumario previo.


La Dirección Provincial Tutelar dispuso la suspensión de siete funcionarios y un apercibimiento para otros cuatro. Fuentes vinculadas con la investigación del caso dijeron a Clarín que la hipótesis más firme es que los empleados no estaban en el edificio cuando ocurrió el escape masivo. También se habla de que presuntas "internas" entre el personal hayan tenido alguna relación con el hecho.


El responsable del área, Eric García, sólo explicó que "se comprobó una irregularidad grave y ese fue el motivo de la sanción".


La medida intenta impactar so bre el plantel de celadores provinciales, después de que entre julio y los primeros días de setiembre se registraron 23 fugas de celdas de minoridad. "El promedio es de entre 40 y 50 escapes por año", aseguró el director de Políticas Tutelares.


Las fuentes consultadas por Clarín consideran que entre la medianoche del 31 de agosto y las primeras horas del día siguiente en el Almafuerte hubo una "zona liberada". En menos de dos horas, los menores lograron romper una reja de hierro, abrir todas las celdas de un pabellón, atravesar dos puertas con doble cerrojo y saltar un muro perimetral de cinco metros de altura.


Así lograron huir del instituto ubicado en Melchor Romero, a 15 kilómetros del centro de La Plata. No hubo agresión contra los guardias, toma de rehenes y tampoco motín. Tres de los adolescentes estaban involucrados en casos de homicidio y aún no fueron recapturados.


El Almafuerte tiene capacidad para 48 internos. El sistema de controles es similar al de una prisión: el acceso a los pabellones es a través de puertas blindadas, las celdas son individuales y el régimen para los internados tiene horarios estrictos.


En la provincia funcionan 6 centros de máxima seguridad para jóvenes con causas penales. Están en Azul, Merlo, Ituzaingó y La Plata (donde hay tres).


El Almafuerte es el más estricto, y el mejor equipado. El sector de recreación tiene una sala de computadoras, aulas para el dictado de clases y salón para videos y TV. "Los chicos se encargan de la limpieza. Por eso, esto se mantiene impecable", mostró a Clarín, Juan Serrano, celador del instituto desde hace 10 años.


La rutina de los internos comienza a las 8, con la salida de las celdas para el desayuno. Media hora después, pueden salir al patio, tomar clases o ayudar en las tareas de la cocina. Después del almuerzo, cambian los turnos y para quienes quedaron en los pabellones llega la hora de las aulas o el gimnasio.


"En total, tienen casi 6 horas para actividades recreativas", dijo Serrano. A las 20 está servida la cena, a las 22 vuelven a los calabozos y una hora más tarde se apagan las luces.


Las indisciplinas se "castigan" con la suspensión de los recreos. Y los fines de semana son para visitas de familiares y amigos autorizados por los jueces.


Así funcionan los centros cerrados. Pero la provincia tiene otros 20 institutos que alojan adolescentes bajo el régimen abierto. Los jueces de Menores son los encargados de determinar el lugar de detención.


Según datos oficiales, en el primer semestre de 2005, fueron incluidos en el régimen tutelar 1.290 menores acusados de robos, homicidios, lesiones y tentativas de delitos. "Esto representa una disminución del 30% en relación con 2004", explicó García.


Desde que se aplicó la suspensión y los sumarios a los celadores, no hubo más fugas en complejos de máxima seguridad. La decisión oficial parece haber actuado como un mensaje para "algunos agentes que trabajan demasiado relajados", dijeron fuentes del Gobierno.