Clarín, Buenos Aires, 18/9/05
Turismo sexual con chicos
En Buenos Aires, el gobierno ya denunció un caso que tuvo como víctimas a tres chicos de la calle. Y la Secretaría de Turismo de la Nación apoya una campaña de prevención. Los casos en las provincias.
Por Virginia Messi
Tarde del 2 de mayo. Cruce de las avenidas 9 de Julio y Belgrano. Un auto se detiene junto a tres pibes de la calle que piden monedas en esa esquina. El menor tiene 9 años y los otros 11. En el auto van turistas y les hacen una propuesta: cuarenta pesos para cada uno por dejarse sacar fotos desnudos.
Los chicos suben al auto pero uno se descompone y vomita. Esto interrumpe el encuentro, que queda pactado para la noche siguiente, en la misma esquina. A las 22 del 3 de mayo el auto aparece, pero no para. La Policía y la Justicia, avisadas por operadores de calle del Gobierno de la Ciudad, no pudieron hacer nada.
Se inició una causa, con intervención de la Fiscalía de Instrucción Nº 7 y el Juzgado Nº 45. Y la División Delitos contra Menores de la Federal incluso logró tomar la patente del auto (era alquilado) e identificar a uno de los turistas. Pero los sospechosos partieron a sus países antes de que la investigación policial avanzara.
"Estamos ante un vacío legal que no permite luchar contra este delito de manera apropiada. Además no hay conciencia de que el turismo sexual realmente existe", opinó Martiniano Terragni, de UNICEF Argentina.
Como ya pasó con la "trata" de mujeres (muchas de ellas adolescentes), la explotación sexual de chicos relacionada al turismo comienza a preocupar a las autoridades, y no exclusivamente a las de Buenos Aires.
Algunas provincias se han convertido en un atractivo para las redes mafiosas. Julio César Ruiz, que a través de la Fundación Adoptar administra la línea 102 en Tucumán, se confiesa alarmado: "Hace unos 6 meses Interpol España nos alertó de dos domicilios de Tucumán donde se estarían entregando a turistas a nenas de entre 3 y 7 años", le dijo a Clarín Ruiz, quien confeccionó una lista de 40 prostíbulos donde se ofrecen a menores de edad.
"Para muchos extranjeros nuestro país es barato. Puede venir cualquiera para hacer cualquier cosa. Argentina hoy resulta atractiva para la comunidad pedófila. Cada vez es más frecuente el comentario de que en las provincias de la Mesopotamia (donde muchos chicos pobres son rubios y de ojos claros) el turismo sexual avanza", sostiene el comisario Arturo Balsalobre, jefe de Delitos Contra Menores.
Desde hace un tiempo esta División investiga (intervenciones telefónicas incluidas) a un recurrente turista estadounidense aficionado a los "pibes cartoneros" del Centro porteño.
La problemática del "turismo sexual" de la que en nuestro país se habla poco y nada está en agenda internacional desde hace varios años. En 1999 la Organización Mundial de Turismo (OMT) creó un Código Etico para prevenir casos de explotación sexual.
En la Argentina la Asociación de Ejecutivas de Empresas Turísticas (AFEET) organizó el año pasado un foro para debatir el tema. Se hizo en uno de los salones del Senado e incluyó la campaña "Proteja a los niños de la explotación sexual en el Turismo", con el apoyo de la Secretaría de Turismo de la Nación.
Turismo sexual, trata de personas y prostitución infantil son tres negocios que se complementan e interrelacionan. Las nenas y nenes explotados sexualmente muchas veces son desarraigados de sus ciudades o pueblos por redes de "trata" que los colocan donde más redituables son y hoy, (por el tipo de cambio) los destinos turísticos se cotizan.
Marcelina Antúnez es coordinadora técnica del Programa "Luz de Infancia", que el Ministerio de Trabajo de la Nación implementó en la zona de Puerto Iguazú, Misiones, para la "prevención y erradicación de la explotación sexual comercial infantil". Según ella "el turismo sexual todavía no alcanza los niveles que sufren Paraguay y Brasil, pero las denuncias llegan".
Antúnez pone algunos ejemplos: "Se habla de nenas misioneras que son cruzadas a hoteles de Foz para que tengan sexo con turistas europeos. La línea 102 ha recibido denuncias de intentos de contactos de extranjeros para conseguir chiquitas aborígenes".
El tipo de cambio es un atractivo por el cual nuestro país parece haberse posicionado en la ruta del "turismo sexual". Pero no es el único. La pobreza y la exclusión social ayudan a fomentar este "negocio". Sólo en la ciudad de Buenos Aires unos 3.500 chicos viven en "situación de calle".
Esto los hace más vulnerables. Según cifras oficiales, en el último año las defensorías barriales de Buenos Aires atendieron 52 casos de chicos víctimas del negocio de la prostitución.
"En Buenos Aires no existe un aceitado negocio de turismo sexual pero sí me pasó que madres del barrio de La Boca me transmitieron su preocupación porque habían visto a nenas hablando con turistas que querían hacerles 'regalos'", le dijo a Clarín María Elena Nadeo, presidenta del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad.
El Consejo que acaba de lanzar la campaña "Sin clientes no hay prostitución infantil" también tiene detectada en Pompeya una zona caliente. "Hay reportes de operadores de que nenas de 12 y 13 años suben a un auto en una esquina y vuelven al rato", agregó Florencia Calcagno, jefa del Programa contra la explotación sexual. Para 2006 el plan es dar cursos preventivos en Universidades de Hotelería y Turismo.
Desde el Litoral tratan de hacer punta con la prevención. "En la zona de la Triple Frontera (...) se han detectado diversos mecanismos de oferta de menores de edad para la actividad sexual a través de Internet o la prensa escrita", advierte un documento publicado con apoyo de la OIT.
Victimario
La mayoría son hombres, mayores de 35 años.
Se pueden clasificar en tres tipos: los que no planearon un viaje sexual pero se les presenta la oportunidad. Los que viajaron para relacionarse con adultos pero aceptan "niños" y los pedófilos que planean ese solo objetivo.
Son personas instruidas, de buen nivel económico de países desarrollados de Europa, o de Estados Unidos.
Víctima
Organismos mundiales denuncian que la red de prostitución infantil maneja millones de niños. Hay cálculos de que ingresan a la red un millón por año.
Según un estudio del Consejo Nacional del Menor, en Internet las edades preferidas por los pedófilos son de 8 años (nenas) y 12 años (nenes).
Las víctimas suelen ser de las franjas más pobres y vulnerables de la sociedad.
Proximidad
Por Eduardo Parise
Hasta hace unos años, el tema solía llegar en medio del asombro y la angustia del algún conocido que había viajado, por ejemplo, a Tailandia. Entonces, aún shockeado, comentaba haber escuchado la pavorosa oferta para tener sexo con chicos. Después, la información de Internet hizo que la cuestión tuviera un alcance mayor. Y entonces aparecieron los datos sobre las redes de pedofilia y las detenciones de hombres y mujeres vinculados con ese delito sin fronteras. Más tarde, se habló de Brasil y Paraguay. Ahora, el problema incluye no sólo a Buenos Aires, Tucumán o Misiones, por nombrar algunos lugares, sino que involucra a la Argentina. Ahora, en este tema, Tailandia no queda tan lejos.
Cuestión de fondo
Por Susana Chejter
En El dolor de los demás, Susan Sontag dice que es poco eficaz mostrar los horrores de la guerra con el propósito de evitarla. En el mismo sentido podríamos preguntarnos cuáles son los efectos de las denuncias sobre la prostitución infantil, sea en los circuitos de turismo sexual o en otros circuitos prostibularios. ¿Alcanzan la reprobación y la indignación para evitarla?
La puesta en agenda pública de la vinculación entre prostitución, prostitución infantil y el negocio turístico es relativamente reciente y es el resultado del trabajo realizado por distintas organizaciones, como la pionera ECPAT (significa, en inglés, End Child Prostitution in Asian Tourism).
Sin embargo denunciar el turismo sexual no debe servir para ocultar que ya hay niños y niñas prostituidos por hombres de cada país, antes o sin que el turismo aparezca.
No podemos olvidar que el tráfico interno para la prostitución es tanto o más cuantioso que el tráfico internacional y que los clientes locales son siempre más numerosos que los extranjeros.
No es necesario comprar un paquete turístico para Tailandia u otros países de Oriente, o Brasil (país asociado también a este fenómeno) para conocer la prostitución infantil.
En Paraguay o en nuestro país abunda tanto para turistas como para nativos... aunque no se haya promocionado como otros destinos, con paisajes de palmeras.
Problema creciente
Por Juan Miguel Petit
Desde que se conocieron las primeras noticias de la existencia de turismo sexual orientado a captar niños y adolescentes para los visitantes, hasta los tiempos que corren, mucho ha cambiado. Para mal.
Ese turismo sexual que vulnera derechos esenciales de niños y niñas, aprovechando la situación de pobreza y la desprotección en que se encuentran, ha crecido. Ya no es exclusivo de reductos aislados y escondidos, de países lejanos al escrutinio de los organismos de derechos humanos. Se ha instalado casi en todos lados. Incluidos nuestros países.
Han existido corrientes negatorias de esta realidad, movidas por diversos motivos e intereses. Como contracara, la buena noticia es que cada vez más cadenas hoteleras, aerolíneas, agencias turísticas, organizaciones no gubernamentales y gobiernos unen esfuerzos condenando esta forma de explotación.
El tema empieza a estar en la agenda de los gobiernos que comienzan a asumir que no todo vale en turismo, que no siempre el turista tiene razón en lo que quiere y que esta fuente de ingresos externos también implica situaciones de riesgo social que deben ser prevenidas para proteger a los más vulnerables.
Pese a estos esfuerzos, el flagelo del turismo sexual está entre nosotros, colándose por los huecos de políticas sociales que se renuevan más lentamente que el veloz deterioro social de los últimos años.
Preocupacion española y argentina
La organización internacional "Save the Children" calculó que en 2001 unos 35.000 españoles viajaron a Latinoamérica para relacionarse con niños. Allí UNICEF hizo una fuerte campaña contra el turismo sexual con el lema "No hay excusas". La Secretaría de Turismo de nuestro país apoyó una campaña ideada por las empresarias argentinas de turismo.
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