Página 12, Buenos Aires, 14/12/05
Las luces y las sombras de la niñez
UNICEF presentó su informe anual sobre el estado de la
niñez. En el mundo, advierte que cada vez son más los niños “excluidos e
invisibles”. En la Argentina, señala que hay un leve ascenso de la pobreza y
elogia la baja de la mortalidad infantil..
Por Lucas Livchits
Con manos ansiosas, pidiendo monedas en las calles. Trabajando a
la par de sus padres. Alejados de los hospitales, de las escuelas, de los
juegos, de la misma infancia. Cada vez son más los niños y niñas excluidos e
invisibles que ven escapar su niñez. Así lo advierte el informe “Estado mundial
de la infancia 2006”, presentado ayer por Unicef, que en su capítulo sobre la
Argentina indica que el 58,2 por ciento de los poco más de 12,2 millones de
menores de 18 años del país se encuentra por debajo de la línea de la pobreza,
de acuerdo a los datos del primer semestre de 2005, lo que representa un leve
ascenso con respecto al segundo semestre de 2004. No obstante, el organismo
internacional destaca como positivo el continuo descenso de la tasa de
mortalidad infantil. “La situación de los niños en la Argentina presenta
luces y sombras”, señaló a Página/12 Jorge Rivera Pizarro, representante de la
Unicef en la Argentina. “Es positiva la reducción sostenida de la mortalidad
infantil, que es un indicador muy potente sobre la situación de los niños.
También es importante la sanción de una nueva ley para la protección de sus
derechos, vemos una tendencia positiva en los últimos años con respecto al
descenso de la pobreza y hay un aumento en la lactancia materna”, contó entre
las luces. Pero también hay penumbras. “A pesar de esos avances, aun quedan
puntos sobre los que hay que trabajar: mejorar la situación económica de las
familias; establecer mejores condiciones de accesibilidad a la educación,
especialmente para que los adolescentes que tuvieron que abandonar sus estudios
puedan regresar a la escuela; solucionar el déficit que hay en la educación
preescolar, donde cerca del 70 por ciento de los chicos de entre 3 y 4 años
están fuera; dar atención preferente a la explotación sexual comercial infantil,
y facilitar el acceso de los niños a la documentación”, indicó. Con el
trabajo “se trata de llamar la atención sobre aquellos niños que son invisibles,
como los que no tienen sus DNI o no son registrados sus nacimientos, y por eso
carecen de ciudadanía. De ese modo se dificulta su acceso a la educación y a la
salud”, aseveró Pizarro. La información al respecto es escasa. Se sabe que en
2003, 15 millones de niños de América latina y el Caribe carecían de
certificados de nacimiento. “Queremos que se ponga atención en la Argentina
sobre este tema, porque no hay datos específicos y en algunas zonas rurales y
cercanas a las fronteras se demora mucho el registro de los nacimientos”,
aseguró. Aunque en los últimos tiempos hubo una tendencia descendente de los
índices de pobreza e indigencia entre los niños, niñas y adolescentes, en el
primer semestre de este año se registró una suba. Según los datos de Unicef,
basados en la Encuesta Permanente de Hogares que realiza el Indec, los menores
de 18 años que estaban en situación de indigencia en el segundo semestre de 2003
eran el 31,2 por ciento; esa cifra descendió hasta el 23,4 en la segunda mitad
de 2004, y apenas creció hasta el 23,7 en los primeros seis meses de este
año. Pero el salto fue mayor en los datos que muestran el nivel de pobreza.
Aun cuando había descendido desde el 65,4 por ciento en el segundo semestre de
2003 al 56 en el segundo de 2004, la tendencia parece haberse roto en la primera
mitad de 2005, cuando los chicos en situación de pobreza llegaban al 58,2 por
ciento. Más allá de las evoluciones estadísticas, los chicos siguen siendo los
más golpeados: entre los mayores de 18 años, la pobreza es, en cambio, del 32,9
por ciento. La Argentina no escapa al panorama que se presenta en América
latina. En la región, la pobreza afecta a 96 millones de personas, de las cuales
41 millones son niños y niñas menores de 12 años, y 15 millones son adolescentes
de entre 13 y 19 años. “Es decir que dos de cada cinco personas viviendo en
extrema pobreza en la región son niños”, sentencia el informe, y agrega que “8,8
millones de niños y niñas sufren de desnutrición crónica”. El diagnóstico
elaborado por el organismo internacional apunta a la desigualdad en la
distribución de la riqueza como la principal causa para la exclusión de los
niños latinoamericanos. Unicef afirma que “es la región más desigual del mundo,
donde se dan las mayores desigualdades en los ingresos familiares. Existe una
enorme brecha entre los grupos más ricos y los más pobres. El 20 por ciento de
hogares más pobres capta entre el 2,2 y el 8,8 por ciento de los ingresos
totales, mientras que el 20 por ciento más rico capta entre un 41,8 y un 62,4
por ciento”. El informe también muestra algunas de las consecuencias de esas
disparidades. “La tasa de mortalidad materna, de 96 cada 100 mil nacimientos, es
relativamente baja comparada con otras regiones en desarrollo. Sin embargo, la
mayoría de las muertes infantiles y maternas se dan entre los sectores más
pobres de la población, por causas totalmente prevenibles”,
remarca.
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