| La Nación Buenos Aires, 28/10/03 Los menores que trabajan fueron eje de una jornada Un tema que afecta a 1.500.000 niños. "Tomar conciencia de que el trabajo infantil es un problema, y que es nuestro problema, es un avance significativo", afirmó el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. En el cierre de la Jornada Interdisciplinaria sobre Trabajo Infantil, que se realizó ayer, el ministro fue contundente: "La mejor forma de erradicar el trabajo infantil es generar las condiciones para que los padres tengan trabajo". Tomada afirmó que el Gobierno instaló "como tema prioritario en su agenda política la prevención y erradicación del trabajo infantil". Este problema, que afecta a más de 1.500.000 chicos en la Argentina, fue el eje de discusión de la jornada multidisciplinaria que organizaron la Fundación para la Promoción de la Seguridad y la Salud en el Trabajo (Fusat), el Instituto de Derecho y Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) y la Fundación Provincia ART. Con más de 400 inscriptos, el encuentro intentó pensar el tema desde una perspectiva realista. La jornada contó con tres paneles, donde disertaron especialistas, tras lo cual los participantes se dividieron en seis comisiones que abordaron diversas facetas de este problema. En el encuentro se habló de modificar el Código Penal para incluir el delito de ocupación de niños que trabajan, en el que incurrirían los adultos que los explotan. Se repitió la necesidad de fortalecer la familia, de la importancia del trabajo de los padres como medida preventiva del trabajo infantil, del papel indelegable del Estado para defender los derechos de estos chicos, de los profundos efectos de la pobreza. "El juego del niño es vital. El niño crece y su aprendizaje en la edad escolar, así como sus relaciones, las hace a través del juego. Un niño que trabaja no juega a que trabaja, sino que trabaja", dijo la presidenta de la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, Silvia Martínez, quien adelantó que promoverá la discusión del convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que habilita a que el niño pueda trabajar a partir de los 15 años. La oposición al trabajo infantil, se sabía, fue unánime. Pero las jornadas enriquecieron el tema con un debate sin hipocresías. |