De un ataque al corazón
esta tarde se murió un payaso.
Lo mas divertido del caso
que mientras su cuerpo estaba inerte,
la gente aplaudía y aplaudía,
al mismo tiempo pedía
qué él repitiera su muerte.
Es al payaso en esta vida
a quién Dios lo destinó a sufrir,
pues tiene que hacerte reír
aunque tenga su alma herida.
Con mi sonrisa fingida tengo
penas que ocultar,
más si yo, el payaso, pudiera hablar
y contar mis amarguras
hasta las almas más duras podrían conmigo llorar.
Al ver mi cara pintada
todos ríen con placer
sin llegar a comprender
que mi vida es desgraciada
si lanzo una carcajada
todos creen que es de alegría
más no comprenden que la suerte impida
que más riendo estoy,
es un paso más que doy
en pos de mi tumba fría.
No pidáis que me ría
que de mi propia risa me espanto,
he reído tantas carcajadas de dolor
en este mundo traidor.
Me han enseñado a reír con llanto
y llorar con carcajadas.
Mañana cuando el payaso muera
todos lo echarán al olvido
más de mi que te has reído
nunca mas te acordarás
como música pasajera
que viene y se va.
Por eso público querido
usted que me ha brindado su aplauso
que me llena de gozo,
el último aplauso te pido y quedarme satisfecho
poniéndolo en tu carne y
llevándolo en nuestro pecho
como dos payasos bien agradecidos.
Esta poesía fue escrita para el mejor cómico argentino, Sr. Alberto Olmedo, de Pedro Benjamín S., Juan Carlos, Fabián.
"Esto lo aprendí en 6° grado y ahora tengo 15 años y todavía lo recuerdo, porque era una lectura oral y lo tuve que aprender de memoria":
Anoche soñaba un sueño
Sueñito del alma mía
Soñaba con mis amores
Que en mis brazos los tenía
Vi pasar una señora
Tan blanca como la nieve fría
Por dónde has entrado amor
Cómo has entrado mi vida
Las puertas están cerradas
Ventanas y celosías
No soy el amor amante
La muerte que Dios te envía
Ay muerte tan rigurosa
Déjame vivir un día
Un día no puede ser
Una noche te queda de vida.
Muy rápido se calzaba
Más rápido se vestía
Ya se va para la calle
Donde su amor vivía
Ábreme la puerta blanca
Ábreme la puerta niña
Cómo te podré yo abrir
Si la ocasión no es venida
Mi padre no fue al palacio
Mi madre no está dormida
Si no me abres esta noche
Ya no me abrirás querida.
Vete debajo de la ventana
Donde labrabas y cosías
Te echaré cordón de seda
Para que subas arriba
Y si el hilo no alcanza
Mis trenzas añadiría
La fina seda se rompe
La muerte que allí venía
Vamos el enamorado
Que la hora ya está cumplida.
Cultivo una rosa blanca
En julio como en enero
Para el amigo sincero
Que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
El corazón con el que vivo
Cardo de mi ortiga cultivo
Cultivo la rosa blanca.
Marcela H.
(Nota: El poema de la izquierda es un romance del siglo XVI, de autor anónimo, y su título original es "Romance del enamorado y la muerte". Su texto es
Un sueño soñaba anoche/soñito del alma mía,
soñaba con mis amores,/que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca,/muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado, amor? /¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,/ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante:/la Muerte que Dios te envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa,/déjame vivir un día!
—Un día no puede ser,/una hora tienes de vida.
Muy deprisa se calzaba,/más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,/en donde su amor vivía.
—¡Ábreme la puerta, blanca,/ábreme la puerta, niña!
—¿Cómo te podré yo abrir/si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,/mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche,/ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,/junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana/donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda/para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare,/mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;/la muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado,/que la hora ya está cumplida.
. El poema de la derecha es del cubano Jose Martí, su título es "Cultivo una rosa blanca", y pertenece a la colección "Versos Sencillos" -1891-. El septimo y octavo versos del original dicen "Cardo ni ortiga cultivo/Cultivo una rosa blanca")
Cuando mires las estrellas acuérdate de mí
porque en cada de una de ellas
habrá un beso para ti.
Dos rosas en el agua duran quince días
y mi amor por ti dura toda la vida.
Nada me separará de ti
en todo tiempo y
siempre me acordaré de ti.
Hoy te quiero
mañana te querré
hoy y por siempre
te amaré.